Convertir MP3 a WAV online
Convierte un archivo MP3 a WAV directamente en tu navegador, sin subir el archivo a ningún servidor.
o haz clic para seleccionarlo
Convierte un archivo MP3 en un archivo WAV sin comprimir, el formato que muchos editores de audio, DAW y dispositivos antiguos esperan en lugar de un archivo comprimido.
Decodifica el audio MP3 comprimido y vuelve a escribir las muestras como PCM sin comprimir dentro de un contenedor WAV. Es un cambio de envoltorio, no una restauración: no recupera el detalle de audio que la codificación MP3 original eliminó, simplemente deja de comprimir lo que queda. El resultado suena igual que el MP3, pero pesa entre 5 y 10 veces más.
Casos de uso
- Importar un MP3 en un DAW o editor de audio que solo acepta entrada WAV sin comprimir.
- Usar un MP3 en software o hardware antiguo que no admite formatos de audio comprimidos.
- Obtener un archivo WAV para flujos de edición de audio que esperan material de origen sin comprimir.
Cómo funciona
- 1
Sube tu archivo MP3
Arrastra el archivo o selecciónalo desde tu dispositivo.
- 2
Pulsa Convertir
ffmpeg.wasm decodifica el MP3 y lo escribe como WAV PCM directamente en tu navegador.
- 3
Descarga el WAV
Cuando termine, descarga el archivo resultante.
Detalles técnicos
Usa ffmpeg.wasm en tu navegador. El MP3 es un formato con pérdida: al codificarlo se descarta de forma permanente información de audio que el oído humano es menos propenso a notar. Convertir a WAV decodifica esas muestras ya reducidas en un flujo PCM sin comprimir; el tamaño del archivo aumenta considerablemente, pero el audio en sí no se acerca más al original previo al MP3.
Preguntas frecuentes
¿Convertir MP3 a WAV mejora la calidad del sonido?
No. El WAV no está comprimido, pero los datos de audio siguen siendo los que sobrevivieron a la codificación MP3 original; la conversión solo cambia el contenedor, no la calidad.
¿Por qué el archivo WAV pesa tanto más que el MP3?
El WAV guarda cada muestra de audio sin comprimir, mientras que el MP3 es audio comprimido; eso es normal y esperado, no una señal de que algo haya salido mal.